No podemos reproducir este libro, pero sí la tabla analítica (más abajo). Podrás encontrar esta monografía en las principales bibliotecas públicas de España, bibliotecas municipales y bibliotecas de facultades de humanidades.

Primera Parte
Presentación
1. Apoteosis del vestido La teoría del traje en el siglo XIX
Todo desnudo desaparece en el Romanticismo al quedar el vestido como elemento único del traje Preeminencia del vestido que viene alentada por los primeros escritos teóricos sobre el traje, más allá, finalmente, de las diatribas moralistas.
1.1 Traje: signo
Primero, se prefigura la concepción semiológica del traje: autores como Hegel y Balzac reconocen al vestido como signo.
1.2 Traje: civilización
Segundo, el traje se reconoce como indicio de civilización y motor de progreso (Kant, Comte), pero también como agente gregario de lo social (Carlyle) En tanto que signo, el objeto del vestido es la comunicación (Eco). Pero, además, se trata del único signo del que nunca prescinde el ser humano
1.3 Conclusiones
Inmortalidad, belleza y comunicación como funciones preeminentes del traje.
2. Influencia de los roles sexuales en la forma del traje romántico
Él trabaja, ella decora el mundo con su belleza. Polaridad sexual transcrita a un traje masculino que busca los signos democráticos que favorezcan la negociación, y a un traje femenino que rememora los códigos aristocráticos. El desencuentro entre el atuendo masculino y el atuendo femenino señala, además de una simbología sexual determinada por valores morfológicos opuestos, la complementariedad de los roles sexuales.

2.1 Rasgo distintivo vestir romántico: extensiva sublimación sexual del vestido y refuerzo del pudor
El Romanticismo constituye la época que registra mayores diferencias de género simbolizadas a través del vestido; se sexualiza cada elemento del traje: la forma, el color y hasta la materia.

2.2 Influencias militares y proletarias en el traje masculino
Tratamos de descubrir las fuentes del traje masculino. Tradicionalmente, el ajuar castrense suele marcarse como el punto de partida del vestir civil. ¿Se mantiene esta norma en el Romanticismo? Sostenemos que sí, pero que una segunda fuente nutre al guardarropa viril: las ropas de las clases humildes.

2.3 El hombre del traje negro
La historia nos enseña que desde los orígenes, el traje masculino ha sido más brillante y variado que el femenino. La revolución burguesa cambia diametralmente esta situación y condena al hombre a un terno negro o gris (el traje clásico de caballero).

2.4 Ínfulas de nobleza en la indumentaria femenina
Después del Congreso de Viena (1815) el traje femenino involuciona hacia las ropas constrictoras e hiperdecorativas del Antiguo Régimen.

3. El teatro como fuente de estilos e ideales de belleza femenina
El teatro como agente inspirador de usos y gustos nos lleva a explicar las fuentes del traje femenino y e incluso del mismísimo ideal femenino.
3.1 Historicismos
Las fuentes del traje civil masculino han quedado apuntadas, pero no las del vestir femenino. Éste último recupera el corsé y el miriñaque, y con ellos, los juegos formales de los estilos barroco y rococó. Buscamos las fuentes gracias a las cuales se pudieron revitalizar las modas del pasado
Historiografía
El siglo XIX fue muy fecundo en la edición de libros y artículos adscritos a la historia del traje. Enumeramos los editados en España y evaluamos esta fuente como motor del cambio indumentario.
Drama histórico
Los avances historiográficos no explican suficientemente la influencia del pasado en los revivals románticos; sí el drama histórico.
3.2 Ideal femenino: la sílfide
Un acontecimiento: en 1832 María Taglioni estrena La Sílfide con un traje destinado a convertirse en símbolo del ballet romántico: corpiño y tutú blancos, la sílfide. La bailarina vestida con sílfide constituye la imagen más perfecta del ideal femenino romántico, el icono de la mujer. Dos hechos vienen a probarlo:
La sílfide
Las descripciones de beldades, las odas a la belleza femenina –casi un género literario romántico– describen a la mujer como un ser frágil, sensible y candoroso Las heroínas del ballet y la ópera repiten este perfil.
El traje de sociedad
Juzgamos sospechoso que los trajes de sociedad (los que vestían las damas para asistir a veladas, bailes, teatro, etc ) se asemejen a la sílfide. No es de extrañar: los bailes civiles servían entonces para establecer alianzas matrimoniales. Lógicamente, la mujer, sin otro propósito en la vida que el de casarse, cuando asistía a una velada trataba de acercarse lo más posible al ideal femenino y se vestía de bailarina.

4. La revista de modas configura el sistema del vestido contemporáneo

4.1 La moda internacional y el primer estadio de su democratización
Lo regional languidece cuando todo el mundo trata de imitar las modas que París distribuye mediante grabados por las metrópolis europeas.

4.2 La moda de ciclo corto
La prensa y la industria aceleran el tempo de la moda Este ritmo es fundamental para que sobrevivan la una y la otra

 

4 3 El sentido de la moda: semiología

Cuando una persona quiere informarse sobre la actualidad vestimentaria recurre a una revista de modas: he aquí su poder, el de configurar y atesorar el sentido de la moda

El código icónico del figurinismo
Los figurines propician un traje virtual, generado por una convención gráfica limitada a trazos y manchas Este defecto de la técnica va a modificar, postulamos, el propio sentido de la moda

Los signos del figurinismo
¿Cuál es el objeto de las descripciones de vestidos en las revistas? Para Barthes, desempeñan una función doble: inmovilizar los niveles de percepción en los figurines (fijar el nivel de lectura), y describir esos detalles que el grabado no puede transmitir. Esos detalles, según el semiólogo francés, nutren de sentido a la moda, incluso lo crean.

Efectos sobre el diseño
El vestido escrito
La especie “romántica”

Connotaciones sociológicas
Grabados y descripciones de moda connotan un mundo de ocio donde la mujer reina gracias a su belleza.


5. Tipos indumentarios contemporáneos: dandis y bloomeristas
5.1 Dandismo y juventud
Se pretende demostrar que el ideal de juventud, ideal que canaliza la evolución de la moda en nuestros días, se forjó precisamente en el Romanticismo a partir del dandismo.

Aristocracia de espíritu
El Romanticismo consagra al individuo y con él sus diferencias. Contra la homogeneidad social a que conduce la democracia, surgen las ansias de diferenciación.

Variantes del género
De la comparación entre dandis del pasado y del presente, surgen cuatro posibles variantes del dandismo: el dandi a la última, el dandi extravagante (con un subgrupo que podríamos llamar enfermizo) y el dandi andrógino.

5.2 Del “buen tono” al “sienta bien”
Quizás esta frase pueda resumir lo prioritario en el traje romántico (que sea de buen tono) frente al traje actual (que siente bien). En nuestros días el consumidor se fija más que nunca en el aspecto juvenil y atractivo que le reporta el traje, y se repara menos en su propiedad y su adscripción a la moda (es decir, que sea de buen tono).

5.3 El bloomerismo
Amelia Bloomer trató de lanzar los pantalones femeninos en 1851. En torno a ella, un avanzado grupo feminista convierte al pantalón, símbolo del vestir masculino, en la bandera del progresismo femenino.


6. A modo de conclusión: Nacimiento del traje contemporáneo
6.1 Naturaleza del traje contemporáneo
6.2 Características del traje contemporáneo
Dimorfismo sexual completado - Nuevas referencias: universo civil, proletario y juvenil - Final de las modas locales - La moda virtual - Ropa fácil


7. Apéndice: Los profesionales del traje en el Madrid del Romanticismo
7.1 Los paisajes indumentarios de la cliente española
7.2 El trabajo doméstico
7.3 Los comercios
7.4 Sastres y modistas
7.5 Sastres tratadistas
Charles Compaign - Monsieur Vandael - Arnau y Corbera - Ambrosio Murillo - Hernando de Pereda
7.6 Proveedores de la realeza


Segunda Parte
Presentación

1. El traje femenino: la ropa interior
La mujer romántica vestía tanta o más ropa interior que exterior. Sin embargo, el gran desarrollo de la lencería afectaba menos a las piezas de tejido que a las complejas infraestructuras destinadas a producir la silueta del reloj de arena: el corsé y las enaguas ahuecadas, crinolinas y miriñaques.
Camisa, camiseta, almilla
Calzoncillos y pantalones a la turca
El corsé
La crinolina
El miriñaque

2. El traje femenino: la ropa exterior
Durante cuarenta años (1828-1868) el estilo femenino se fundamenta en subrayar la cintura mediante un corsé y por contraste con el volumen de la falda.
2.1 La moda, 1828-1836
Formas triangulares y picudas dibujan los orillos de las prendas y los adornos, combinadas con volúmenes esféricos para las mangas. La máxima atención se concentra en los peinados de tupés y moños altos, los enormes sombreros de plumas y capotas, las mangas desarrolladas hasta el disparate y la falda de perfil apuntado, progresivamente amplia, ornada a partir de media pantorrilla. Es la única fase en que se lucen los zapatos. El sobretodo de moda es la capa, un manto inmenso.
2.2 El traje globular, 1836-1842
El traje ordinario o de calle se distingue por tres pares de “lóbulos” superpuestos: las guedejas laterales del peinado, los bullones de las mangas (a la altura del codo o del antebrazo), y el bajo de la falda, que ahora es la única parte de la enagua, ya decididamente campana, que se decora. Sombreros de ala parabólica desarrollada en vertical. Trajes de salón con berta drapeada o tableada. Se ven las últimas capas, las primeras manteletas y causan furor los chales.
2.3 El traje funcionalista, 1842-1850
Se abandona la crinolina y la falda cae más recta, aunque se frunce en la cintura para que adquiera volumen. Trajes de cortes sencillos que dibujan las líneas del cuerpo enfatizando su dibujo natural. Se pone de moda destacar la línea del esternón, que no volverá a recalcarse hasta los años sesenta. Mesura en todos los elementos: moños sencillos, capotas menudas, chaquetas cercanas a las casacas masculinas. Trajes de noche con berta sencilla a juego con dos o tres volantes.
2.4 El traje de volantes, 1850-1862
Al traje anteriormente descrito, de líneas centrípetas y envolventes, se le introduce el miriñaque y su fuerza expansiva mina paulatinamente el aspecto mesurado: se abren las bocamangas para formar la manga pagoda, se incrementa el número de volantes en la falda, y los bandós o guedejas del peinado se inflan. Los corpiños con lacitos al estilo Pompadour constituyen otra alternativa perfectamente consolidada. En trajes de salón el cabello se carga de abalorios, y en el capítulo de sobretodos asistimos a la edad dorada de las manteletas con volantes de encaje .
Coinciden los propósitos de la infraestructura (el miriñaque) y la superestructura (los volantes): la mujer concebida como una ola expansiva parece flotar sobre una cúpula semiesférica. Se trata, quizás, del estilo de aspecto más coherente logrado en la época romántica. Los trajes de salón repiten este modelo, pero aparecen las sobrefaldas o túnicas, muchas veces drapeadas. Además de manteletas ricas en blondas, las mujeres se abrigan en invierno con pardesús (abrigos talares) de corte piramidal.
2.5 El traje estructuralista, 1862-1868
El miriñaque decrece en el arranque, se aplana por delante y llegará a prolongarse en cola por detrás. Se abandonan las mangas pagodas y los volantes; por el contrario, en esta fase predominará la ornamentación que dibuja figuras geométricas, con preferencia por los losanges, que subrayan la verticalidad y el bajo de la enagua. En los trajes de sociedad se mantienen en boga las sobrefaldas y los drapeados El sobretodo favorito es el paletó, un abrigo más corto que el pardesú.

3. El traje masculino
3.1 La ropa interior
Camisas - El corsé
3.2 La ropa exterior
Figura paulatinamente engrosada hasta el final del período. La chaqueta de día en la década de 1830 es la levita, pero sus faldones se van cortando hasta configurarse la americana de la década de 1850 Se cena y se baila con frac. El tocado fundamental de todo el segmento romántico es el sombrero de copa.
1828-1835: el dandi - 1836-1862: el hombre románico- 1845: nacimiento de la americana - 1862-1868: el hombre sobredimensionado

4. El traje infantil
Sigue la moda del traje adulto y carece de prendas específicas hasta finales del período romántico, cuando se pone de moda el traje blanquiazul de marinerito.

5. Los trajes para ceremonias religiosas
5.1 Trajes de boda
Los hombres se casan de frac; las mujeres, con un traje equivalente al traje de sociedad pero de escote cerrado y con velo.
5.2 Trajes de primera comunión
Para las niñas de comunión, un traje similar al de bodas de sus madres Los niños visten con su traje de domingo: chaqueta corta de terciopelo negro y pantalones largos
5.3 Traje de corte
5.4 Traje de luto

6. Modas españolas
En el siglo XIX puede hablarse de auténtico colonialismo cultural francés. Las modas de París, que afectan a todas las disciplinas artísticas, se erigen como locomotora de tendencias. En España algunos lloran el abandono de prendas consideradas particularmente nacionales como la capa, sustituida por el gabán o abrigo, y la mantilla, incapaz de resistir la competencia de los sombreros.
6.1 La mantilla contra el sombrero
6.2 La capa contra el gabán

Glosarios
Tejidos
Clasificación funcional por familias textiles – Telas a rayas, cuadros y flores - Pieles- Glosario
Prendas exteriores
Ornato del vestido
Sobretodos
Tocados
Prendas interiores
Complementos y calzado

Familias de voces

Bibliografía
Buscador de voces en los glosarios

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